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SONETO A LAURA

Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.

 

Quien me tiene en prisión, ni abre ni cierra,
ni me retiene ni me suelta el lazo;
y no me mata Amor ni me deshierra,
ni me quiere ni quita mi embarazo.

 

Veo sin ojos y sin lengua grito;
y pido ayuda y parecer anhelo;
a otros amo y por mí me siento odiado.

 

Llorando grito y el dolor transito;
muerte y vida me dan igual desvelo;
por vos estoy, Señora, en este estado.

 

FRANCESCO PETRARCA

FRANCESCO PETRARCA

LA OBRA

 

Su producción puede dividirse en dos grupos: obras en latín y obras en lengua vulgar. Las primeras fueron las que le reportaron mayor éxito en vida, y en ellas cifraba Petrarca sus aspiraciones a la fama. Cabe destacar el poema en hexámetros África (que dejó inacabado y en el que rescata el estilo de Tito Livio), las doce églogas que componen el Bucolicum carmen y la serie de biografías de personajes clásicos titulada De viris illustribus. Reflejo de sus inquietudes espirituales son los diálogos ficticios con San Agustín recogidos en el Secretum.

Petrarca logró en vida una importante fama como autor latino y humanista, tal como prueba su coronación en Roma como poeta, en 1341. Sin embargo, sus poemas en lengua vulgar recogidos en el Cancionero fueron los que habían de darle fama inmortal. Aunque Petrarca los llamaba “nugae” (pasatiempos), lo cierto es que nunca dejó de retocarlos y de preocuparse por su articulación en una obra conjunta, lo cual denota una voluntad de estilo que por otra parte resulta evidente en cada una de las composiciones, de técnica perfecta y que contribuyeron grandemente a revalorizar la lengua vulgar como lengua poética.

En la primera parte del Cancionero, las poesías reflejan la sensualidad y el tormento apasionado del poeta, mientras que, tras la muerte de Laura, acontecida según declara el poeta en 1348, su amor resulta sublimado en una adoración espiritual. Petrarca supo escapar a la retórica corteza del amor, transmitiendo un aliento más sincero a sus versos, sobre todo gracias a sus imágenes, de gran fuerza y originalidad. Su influencia se tradujo en la vasta corriente del petrarquismo.

Francesco Petrarca vivió, respetado y reconocido por los hombres de su tiempo, en la Italia del siglo XIV, pocas décadas antes de que la revolución humanista se apoderara de la sociedad italiana. Aquella revolución, el Renacimiento, que puso al ser humano en el centro del universo y cambió la historia del mundo occidental, tiene un antecedente fundamental en la obra de Petrarca. El poeta y pensador italiano rescató y difundió con un trabajo incansable los grandes autores clásicos. Y, a su vez, escribió páginas que se convirtieron pronto en clásicas.

Con su sensibilidad poética, su curiosidad insaciable y su firme espíritu crítico, contribuyó de forma decisiva a la superación del oscurantismo de la Edad Media, abriendo las puertas al humanismo, al Renacimiento.

Petrarca cantó su amor por Laura y el dolor por su muerte. Aquel canto es una lección inolvidable. Pero su amor más grande fue, quizás, el deseo de conocimiento: el amor visceral por los libros que buscó, estudió y coleccionó hasta el día de su muerte.

Propone un desarrollo integral del hombre en todas sus manifestaciones espirituales, sociales y físicas imitando en lo posible a los autores de la Antigüedad. El descubrimiento del legado grecolatino es la gran tarea que se adjudican los humanistas con criterio exigente. Se persigue la competencia filológica y arqueológica que permita recuperar a las grandes obras del pasado su sentido original. Para ello se necesita el desarrollo del sentido crítico que dará acceso al espíritu moderno. Petrarca inaugura el culto y la preocupación filológica por los textos antiguos y da paso a numerosos italianos dedicados al descubrimiento, edición y comentario de los clásicos.

 

LAURA: SU AMOR IMPOSIBLE

 

• El viernes santo de 1327 conoce a Laura en la iglesia de Santa Clara en Aviñón, quien sería la musa inspiradora de la mayor parte de sus obras.

• Se le asocia con Laure de Noves, casada con Hugo marqués de Sade, se le conoce también como Laure de Sade.

• Realmente poco se sabe de ella, incluso se duda de su existencia; probablemente fue un recurso literario de Petrarca.

• Se cree que el poeta se refería a laurus, es decir, al árbol de laurel, que es sagrado para Apolo, dios romano de la poesía.

• El nombre de su amor platónico apareció referido en varias de sus obras, pero por ser una mujer casada, el poeta nunca dijo exactamente quién era ella.

• Su obra Cancionero compuesta por 366 poemas, es dedicado íntegro a Laura. Ella murió en 1348; nunca correspondió al amor de Petrarca.

 

PETRARQUISMO

 

Fundamentalmente, los poetas del Petrarquismo se dedican a cultivar el soneto amoroso y a reunirlo en colecciones estructuradas como cancioneros petrarquistas, en forma de serie de poemas que documentan la historia sentimental de su amor por la dama, en evolución desde lo sensual a lo espiritual, por influjo de las teorías amorosas del platonismo, que considera el amor como algo abstracto.

El Petrarquismo se define como la “corriente literaria consistente en la imitación y difusión de los temas, métrica, ideología, etc. de Petrarca”.

 

CARACTERÍSTICAS DEL PETRARQUISMO

 

El Cancionero de Petrarca influyó de forma decisiva en la lírica posterior, tanto por sus temas como por sus formas, hasta el punto de constituir un modo de hacer poesía conocido como Petrarquismo. Las características del Petrarquismo son:

• Temas propios del amor cortés medieval: canto idealizado a la dama, desamor, lamento poético, etc.

• Atracción por la mitología griega y romana.

• Hay descripción física de la dama, generalmente a través de metáforas: los cabellos rubios se identifican con el oro y el sol, la tez pálida con la azucena…

• Hay una sensibilidad por la naturaleza con presencia de paisajes.

• Neoplatonismo: tendencia filosófica según la cual el mundo es bello porque refleja la belleza de Dios. Así, se produce la idealización de la amada, del paisaje...

• Abundantes figuras poéticas: antítesis, paradojas, metáforas.

• Formas métricas nuevas: uso del endecasílabo, del soneto.