LA OBRA
Su producción puede
dividirse en dos grupos: obras en latín y obras en lengua vulgar. Las primeras
fueron las que le reportaron mayor éxito en vida, y en ellas cifraba Petrarca
sus aspiraciones a la fama. Cabe destacar el poema en hexámetros África (que dejó inacabado y en el
que rescata el estilo de Tito Livio), las doce églogas que componen
el Bucolicum carmen y la
serie de biografías de personajes clásicos titulada De viris illustribus. Reflejo de sus inquietudes espirituales son
los diálogos ficticios con San Agustín recogidos en el Secretum.
Petrarca logró en vida una importante
fama como autor latino y humanista, tal como prueba su coronación en Roma como
poeta, en 1341. Sin embargo, sus poemas en lengua vulgar recogidos en el Cancionero fueron los que habían de
darle fama inmortal. Aunque Petrarca los llamaba “nugae” (pasatiempos),
lo cierto es que nunca dejó de retocarlos y de preocuparse por su articulación
en una obra conjunta, lo cual denota una voluntad de estilo que por otra parte
resulta evidente en cada una de las composiciones, de técnica perfecta y que
contribuyeron grandemente a revalorizar la lengua vulgar como lengua poética.
En la primera parte
del Cancionero, las poesías
reflejan la sensualidad y el tormento apasionado del poeta, mientras que, tras
la muerte de Laura, acontecida según declara el poeta en 1348, su amor resulta
sublimado en una adoración espiritual. Petrarca supo escapar a la retórica
corteza del amor, transmitiendo un aliento más sincero a sus versos, sobre todo
gracias a sus imágenes, de gran fuerza y originalidad. Su influencia se tradujo
en la vasta corriente del petrarquismo.
Francesco Petrarca vivió,
respetado y reconocido por los hombres de su tiempo, en la Italia del siglo
XIV, pocas décadas antes de que la revolución humanista se apoderara de la
sociedad italiana. Aquella revolución, el Renacimiento, que puso al ser humano
en el centro del universo y cambió la historia del mundo occidental, tiene un
antecedente fundamental en la obra de Petrarca. El poeta y pensador italiano
rescató y difundió con un trabajo incansable los grandes autores clásicos. Y, a
su vez, escribió páginas que se convirtieron pronto en clásicas. 
Con su sensibilidad
poética, su curiosidad insaciable y su firme espíritu crítico, contribuyó de
forma decisiva a la superación del oscurantismo de la Edad Media, abriendo las
puertas al humanismo, al Renacimiento.
Petrarca cantó su amor por
Laura y el dolor por su muerte. Aquel canto es una lección inolvidable. Pero
su amor más grande fue, quizás, el deseo de conocimiento: el amor visceral por
los libros que buscó, estudió y coleccionó hasta el día de su muerte.
Propone un desarrollo
integral del hombre en todas sus manifestaciones espirituales, sociales y
físicas imitando en lo posible a los autores de la Antigüedad. El
descubrimiento del legado grecolatino es la gran tarea que se adjudican los
humanistas con criterio exigente. Se persigue la competencia filológica y
arqueológica que permita recuperar a las grandes obras del pasado su sentido
original. Para ello se necesita el desarrollo del sentido crítico que dará
acceso al espíritu moderno. Petrarca inaugura el culto y la preocupación
filológica por los textos antiguos y da paso a numerosos italianos dedicados al
descubrimiento, edición y comentario de los clásicos.
LAURA: SU AMOR IMPOSIBLE
• El viernes santo de 1327
conoce a Laura en la iglesia de Santa Clara en Aviñón, quien sería la musa
inspiradora de la mayor parte de sus obras.
• Se le asocia con Laure de
Noves, casada con Hugo marqués de Sade, se le conoce también como Laure de
Sade.
• Realmente poco se sabe de
ella, incluso se duda de su existencia; probablemente fue un recurso literario
de Petrarca.
• Se cree que el poeta se
refería a laurus, es decir, al árbol de laurel, que es sagrado para Apolo, dios
romano de la poesía.
• El nombre de su amor
platónico apareció referido en varias de sus obras, pero por ser una mujer
casada, el poeta nunca dijo exactamente quién era ella.
• Su obra Cancionero
compuesta por 366 poemas, es dedicado íntegro a Laura. Ella murió en 1348; nunca
correspondió al amor de Petrarca.
PETRARQUISMO
Fundamentalmente, los poetas
del Petrarquismo se dedican a cultivar el soneto amoroso y a reunirlo
en colecciones estructuradas como cancioneros petrarquistas, en forma de
serie de poemas que documentan la historia sentimental de su amor por la dama,
en evolución desde lo sensual a lo espiritual, por influjo de las teorías
amorosas del platonismo, que considera el amor como algo abstracto.
El Petrarquismo se define
como la “corriente literaria consistente en la imitación y difusión de los
temas, métrica, ideología, etc. de Petrarca”.
CARACTERÍSTICAS DEL
PETRARQUISMO
El Cancionero de Petrarca influyó de forma decisiva en la lírica
posterior, tanto por sus temas como por sus formas, hasta el punto de
constituir un modo de hacer poesía conocido como Petrarquismo. Las
características del Petrarquismo son:
• Temas propios del amor
cortés medieval: canto idealizado a la dama, desamor, lamento poético, etc.
• Atracción por la
mitología griega y romana.
• Hay descripción física de
la dama, generalmente a través de metáforas: los cabellos rubios se identifican
con el oro y el sol, la tez pálida con la azucena…
• Hay una sensibilidad por
la naturaleza con presencia de paisajes.
• Neoplatonismo: tendencia
filosófica según la cual el mundo es bello porque refleja la belleza de Dios.
Así, se produce la idealización de la amada, del paisaje...
• Abundantes figuras
poéticas: antítesis, paradojas, metáforas.
• Formas métricas nuevas:
uso del endecasílabo, del soneto.