La Creación
11En el principio
creó Dios los cielos y la tierra.
2Y la tierra estaba
desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el
Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
3Y dijo Dios: Sea
la luz; y fue la luz.
4Y vio Dios que la
luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
5Y llamó Dios a la
luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
6Luego dijo Dios:
Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.
7E hizo Dios la
expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas
que estaban sobre la expansión. Y fue así.
8Y llamó Dios a la
expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
9Dijo también Dios:
Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo
seco. Y fue así.
10Y llamó Dios a lo
seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.
11Después dijo Dios:
Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé
fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
12Produjo, pues, la
tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da
fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.
13Y fue la tarde y
la mañana el día tercero.
14Dijo luego Dios:
Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y
sirvan de señales para las estaciones, para días y años,
15y sean por
lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue
así.
16E hizo Dios las
dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la
lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.
17Y las puso Dios en
la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
18y para señorear en
el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que
era bueno.
19Y fue la tarde y
la mañana el día cuarto.
20Dijo Dios:
Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la
abierta expansión de los cielos.
21Y creó Dios los
grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas
produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que
era bueno.
22Y Dios los
bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares,
y multiplíquense las aves en la tierra.
23Y fue la tarde y
la mañana el día quinto.
24Luego dijo Dios:
Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y
animales de la tierra según su especie. Y fue así.
25E hizo Dios
animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal
que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.
26Entonces dijo
Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y
señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en
toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
27Y creó Dios al
hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
28Y los bendijo
Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y
señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las
bestias que se mueven sobre la tierra.
29Y dijo Dios: He
aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra,
y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
30Y a toda bestia de
la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre
la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.
31Y vio Dios todo lo
que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la
mañana el día sexto.
21Fueron, pues,
acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.
2Y acabó Dios en el
día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.
3Y bendijo Dios al
día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había
hecho en la creación.
El hombre en el huerto del Edén
4Estos son los
orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová
Dios hizo la tierra y los cielos,
5y toda planta del
campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese;
porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre
para que labrase la tierra,
6sino que subía de
la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.
7Entonces Jehová
Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de
vida, y fue el hombre un ser viviente.
8Y Jehová Dios
plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.
9Y Jehová Dios hizo
nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también
el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del
mal.
10Y salía de Edén un
río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.
11El nombre del uno
era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro;
12y el oro de
aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.
13El nombre del
segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus.
14Y el nombre del
tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río
es el Eufrates.
15Tomó, pues, Jehová
Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo
guardase.
16Y mandó Jehová
Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
17mas del árbol de
la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres,
ciertamente morirás.
18Y dijo Jehová
Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
19Jehová Dios formó,
pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo
a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los
animales vivientes, ese es su nombre.
20Y puso Adán nombre
a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no
se halló ayuda idónea para él.
21Entonces Jehová
Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de
sus costillas, y cerró la carne en su lugar.
22Y de la costilla
que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
23Dijo entonces
Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada
Varona, porque del varón fue tomada.
24Por tanto, dejará
el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola
carne.
25Y estaban ambos
desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
Desobediencia del hombre
31Pero la serpiente era astuta, más que todos los
animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer:
¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
2Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto
podemos comer;
3pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No
comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
4Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
5sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros
ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
6Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a
los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y
comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
7Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban
desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
8Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del
día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre
los árboles del huerto.
9Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
10Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo;
y me escondí.
11Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del
árbol de que yo te mandé no comieses?
12Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del
árbol, y yo comí.
13Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo
la mujer: La serpiente me engañó, y comí.
14Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita
serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu
pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
15Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la
simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
16A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus
preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él
se enseñoreará de ti.
17Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste
del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra
por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
18Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.
19Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra,
porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
20Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de
todos los vivientes.
21Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los
vistió.
22Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo
el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol
de la vida, y coma, y viva para siempre.
23Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que
fue tomado.
24Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén
querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para
guardar el camino del árbol de la vida.