“En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia”. Miguel de Cervantes
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HIMNO A AFRODITA
Inmortal Afrodita de polícromo
trono,
hija de Zeus que enredas con
astucias, te imploro,
no domines con penas y torturas,
soberana, mi pecho;
mas ven aquí, si es que
otras veces antes,
cuando llegó a tu oído
mi voz desde lo lejos,
te pusiste a escuchar
y, dejando la casa
de tu padre, viniste,
uncido el carro de oro.
Veloces te traían
los hermosos gorriones
hacia la tierra oscura
con un fuerte batir de
alas desde el cielo,
atravesando el éter:
de inmediato llegaron.
Tú, feliz,
con la sonrisa abierta
en tu rostro inmortal,
preguntabas qué sufro
nuevamente, y por qué
nuevamente te invoco
y qué anhelo ante todo
alcanzar en mi pecho
enloquecido: ¿A quién seduzco ahora
y
llevo a tu pasión? ¿Quién
es, oh Safo,
la
que te perjudica?
Porque
si hoy te rehuye, pronto habrá de buscarte;
si
regalos no acepta, en cambio los dará,
y si
no siente amor, pronto tendrá que amarte
aunque
no quiera ella.
Ven a mí también hoy, líbrame de
desvelos
rigurosos y todo cuanto anhela
mi corazón cumplir, cúmplelo y sé
tú misma
mi aliada en esta lucha.
SAFO
SAFO
Dicen unos que nueve son las Musas.Qué negligencia.
Que sepan que la décima es Safo la de Lesbos.
(Platón, "Antología Palatina")
Una de las
más decantadas y originales manifestaciones del lirismo tuvo origen en la isla
de Lesbos. Allí vivieron hacia fines del siglo VII a.C. Safo y Alceo[1] de
quienes se ha conservado un número reducido de textos, en su mayor parte
mutilados, que alcanzan, sin embargo, para ilustrarnos acerca del notable
desarrollo que alcanzó la lírica monódica en
aquella isla próxima a las costas del Asia Menor.
Hacia el año
600 a.C., Safo presidía en Mitilene de Lesbos una cofradía de muchachas
consagradas a Afrodita, a las Gracias[2] y a
las Musas[3]. Ella
misma denominaba a su casa “morada de las servidoras de las Musas”. La institución
de
Safo no era otra cosa que una escuela, bajo el patronato de divinidades
femeninas del amor, la belleza y la cultura.
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| Safo saltando al mar desde el promontorio leucadio |
Safo mereció
en la Antigüedad los más fervorosos elogios tanto por la sinceridad con que
confiesa sus íntimos sentimientos y emociones como por la riqueza de su estilo.
La poetisa se expresa en dialecto eolio, empleando las formas métricas más variadas,
entre las que se destaca la llamada oda sáfica[4]. Su técnica tan depurada, su aprovechamiento al
máximo de los recursos rítmicos del lenguaje, convirtieron a Safo en un modelo
ineludible en el desarrollo posterior de la lírica.
[1] De origen noble, participó en las luchas de la
aristocracia contra la naciente democracia, a consecuencia de las cuales fue
desterrado de su ciudad natal, Mitilene. Amigo de Safo, expresó en sus versos
tanto sus rencores como la alegría de vivir. Su producción fue abundante y
comprendía himnos religiosos, cantos de bebedores, poesías de amor, poesías
políticas.
[2] Divinidades menores, dispensadoras de
fecundidad y protectoras de la amistad: Talía (abundancia), Eufrosina (alegría)
y Aglaya (belleza).
[3] Son las divinidades
inspiradoras de las artes: Calíope
(musa de la elocuencia, belleza y poesía épica), Clío (musa de la historia),
Erato (musa de la poesía lírica-amorosa), Euterpe (musa de la música),
Melpómene (musa de la tragedia), Polimnia (musa de los cantos sagrados), Talía
(musa de la comedia), Terpsícore (musa de la danza y poesía coral) y Urania
(musa de la astronomía, poesía didáctica y las ciencias exactas).
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