En el siglo
VII a.C. se producen en Grecia importantes transformaciones. La colonización ha
abierto nuevos caminos acrecentando el intercambio comercial y ampliando el horizonte
de la cultura. Muchos dejan sus ciudades en busca de fortuna o movidos por el
descontento político. En los estados griegos son frecuentes las luchas de clase
y los conflictos entre ciudades rivales. El poder de la aristocracia se
debilita y esta es desplazada en el gobierno de la polis por los tiranos que procuran el respaldo de la masa. En esta
época (siglos VII-VI a.C.), que podemos llamar de transición hacia la
democracia, floreció la lírica.
El término tuvo
originariamente un sentido estrictamente técnico: significaba que el poema se
cantaba con acompañamiento de lira[1], instrumento semejante a la cítara, aunque de menor
tamaño. El concepto de lírica como género que comprende toda
creación poética[2] que de
alguna manera revela el mundo personal del poeta, es una elaboración tardía que
tiene la ventaja de simplificar las cosas. En suma, al hablar de lírica griega
nos referimos a la creación poética que difiere del epos y del drama tanto por su estructura como por
su función.
El origen de
la lírica es impreciso. Al cambiar
las condiciones económico-sociales no se compusieron en la Hélade nuevos poemas épicos. La evocación nostálgica del
pasado heroico que hacía el aedo ante su auditorio de aristócratas no cabía ya
en la floreciente ciudad comercial donde se
formó y pronto se consolidó una
burguesía que eliminó, uno a uno, los privilegios del sector dominante, integrado por nobles
propietarios de tierras.
El poeta
lírico vive su época, está
inmerso en lo actual. La
materia para sus
cantos la encuentra en sus propias experiencias y en el mundo circundante
lo que hace que la lírica ofrezca una riquísima variedad temática. Desgraciadamente, la mayor parte de la obra de los líricos ha llegado hasta
nosotros en forma muy fragmentaria, por lo general a través de citas de
gramáticos y críticos alejandrinos[3] quienes, atendiendo más que nada a los aspectos
formales de la lírica, clasificaron las poesías según el objeto de las mismas.
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| La biblioteca de Alejandría |
El nomo[4] constituye la primitiva manifestación del lirismo
griego; era un canto litúrgico en honor de un dios, entonado generalmente por
un solo cantor.
Las principales formas de
la poesía lírica son los géneros semi-líricos y los que se agrupan bajo el nombre de
poesía mélica:
I) Géneros semi-líricos:
- elegía
- yambo
- epigrama
II) Poesía mélica:
- lirismo individual: canciones eróticas y de sobremesa.
- lirismo coral: himno religioso, himno heroico, encomión, epinicio.
I) GÉNEROS SEMI-LÍRICOS
La poesía semi-lírica, a diferencia
de la mélica, no era esencialmente cantada, sino recitada con acompañamiento
musical. La música tiene en estos géneros de poesía un valor muy secundario y es perfectamente separable del verso.
La forma es muy simple, semejante a la épica, pero, a diferencia de esta, el
fondo es subjetivo, el autor expresa sus propios sentimientos y, sobre todo,
los motivos de la poesía semi-lírica son contemporáneos al poeta; canta la
gloria de los héroes actuales. Es cultivada en Jonia, en los siglos VII y VI a.C.
Las formas de poesía
semi-lírica son, generalmente, aulódicas, es decir, recitadas al son de la
flauta. Puede separarse perfectamente la música del verso; efectivamente, en
época posterior, se recitaron poemas semi-líricos sin acompañamiento musical.
Las tres formas
principales de la poesía semi-lírica son: la elegía, el yambo y el epigrama.
a) La elegía — Lo que caracteriza a la elegía en Grecia es su forma
métrica: el dístico, unión de un hexámetro con un pentámetro.
En la actualidad, la
palabra elegía[5] designa, no una combinación métrica, sino una composición
poética en la que se expresan sentimientos de dolor, tristeza y melancolía. En cambio,
en Grecia, el tema de la elegía era muy variado: cantos patrióticos, guerreros,
consideraciones morales, etc. En gran parte, la elegía es poesía docente y sentenciosa.
Su tono era generalmente grave, serio, elevado.
b) El yambo — El yambo[6] es una poesía esencialmente irónica y
burlesca, que en su origen se vincula al culto de Deméter.
La palabra yambo
designa también una forma métrica. El pie yámbico se compone de dos sílabas: la primera breve, la otra larga.
El verso yámbico se compone generalmente de tres pies, es decir trímetro. El
yambo se recitaba al son de un instrumento cuya naturaleza se desconoce. No
tardó mucho en desaparecer el acompañamiento musical.
c) El epigrama — En la
literatura griega, el epigrama es un género semi-lírico que empleaba el dístico
elegíaco y que, como su nombre lo indica, se utilizaba en inscripciones de
diversos tipos, especialmente las que se colocaban en las piedras de los
caminos, en los templos y en las tumbas. Estas últimas se denominaban epitafios[7].
En la actualidad,
la palabra epigrama designa una composición poética de corta extensión en la
cual se expresa con agudeza y precisión un solo pensamiento principal, por lo común
festivo o satírico.
II) POESÍA
MÉLICA
La poesía mélica[8] es
esencialmente cantada. En ella no puede separarse la música del canto.
Introduce en los coros un nuevo elemento artístico, la danza, además de los
otros dos que ya nos son conocidos: la poesía y la música.
Hay dos formas de
poesía mélica o lírica propiamente dicha (en el sentido de que los griegos
atribuían a la palabra lirismo): la semi-popular o simple y la aparatosa o
compleja. La primera es generalmente monódica, cantada por un solo individuo. La
poesía aparatosa es casi siempre coral.
a) Lirismo individual — Se le
denomina individual o monódico porque es interpretado generalmente por una sola
voz. Pero es también individual en el sentido de poesía subjetiva, que expresa
los sentimientos del poeta.
Por ser ejecutada
por un solo cantor y por su carácter subjetivo, esta forma de poesía se
aproxima a la lírica moderna más que las formas de lirismo aparatoso o coral.
Se le denomina
semi-popular por la simplicidad del estilo y del vocabulario y por la sencillez
de la forma métrica.
Los temas
fundamentales de la poesía semi-popular
o simple son el amor sensual (canciones eróticas) y los placeres del
vino y de la vida material (canciones de sobremesa).
b) Lirismo coral — Se le
denomina coral o aparatoso por la magnificencia y pomposidad, tanto en el
estilo y el lenguaje (rico y brillante) como en la ejecución (intervienen los
coros); y complejo porque emplea palabras rebuscadas y una forma métrica
compleja.
Este lirismo tiene
carácter colectivo, porque expresa sentimientos colectivos que concreta el
autor, y porque en su ejecución interviene el coro.
El surgimiento del
lirismo aparatoso está vinculado a la aparición de la ciudad. Solo ella permite
la formación de coros numerosos y seleccionados, y su mantenimiento. Fue su dialecto
el dorio y su centro Esparta, que se caracterizó por la disciplina y la
organización, elementos imprescindibles en los coros.
En el lirismo
coral encontramos tres elementos que aparecen entre sí íntimamente vinculados
por el ritmo: la poesía (representada por la palabra cantada), la música y la
danza, además de los efectos plásticos de los coros.
Veremos la
evolución del lirismo aparatoso a través de sus diferentes etapas: himno
religioso, himno heroico, encomión, epinicio.
1) El himno religioso (siglo VIl a.C.) — Las
principales formas del himno religioso son las siguientes:
· El pean, himno de
acción de gracias, generalmente dedicado a Apolo.
· El hiporquema, canto religioso, no en honor de Apolo, sino de otras divinidades; un
cuerpo de baile acompañaba con sus danzas al coro que entonaba el himno;
· La partenia, himno cuyo
coro estaba integrado por doncellas. Tenía la particularidad de que, a veces,
el poeta se refería a las doncellas por sus propios nombres, con alusiones
graciosas o festivas.
· El ditirambo, del cual
surgió la tragedia. Originalmente se cantaba el ditirambo en honor de Dionisos.
Los coros de los ditirambos eran cíclicos, es decir, que los coreutas se disponían en
semicírculo. Danzaban alrededor del altar de Dionisos. Era una ceremonia
tumultuosa, desordenada, impetuosa. En ella los coreutas simulaban estar
ebrios, haciendo alusiones, muy a menudo bastante licenciosas. Aparecían
cubiertos con pieles de macho cabrío, simbolizando a los sátiros, personajes mitológicos
que formaban el cortejo de Dionisos. Esta forma de coro dionisíaco o
ditirámbico contrasta singularmente con las anteriores, que eran de carácter
apolíneo y expresaban pensamientos ordenados y serenos; sus movimientos eran
rítmicos, acompasados; se disponían los coros en forma cuadrangular y no
semicircular. En el ditirambo se expresan sentimientos apasionados y violentos,
relacionados con la vida de Dionisos. No eran fiestas totalmente groseras,
puesto que tenían un fondo religioso. Dionisos era el dios del vino y del amor,
o sea de la vid y de la fecundación. En sus fiestas se evocaban diversas etapas
de la vid, relacionándolas simbólicamente con la vida del dios, su muerte y su
resurrección.
2) El himno heroico (siglos VII y VI a.C.) — Su principal representante es
Estesícoro, a quien se
le atribuye una transformación en el asunto del canto coral. Ya no canta a los
dioses y sus hazañas, sino a los héroes legendarios haciendo algunas referencias
a los contemporáneos.
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| Estesícoro |
En este período
se produce una humanización en el asunto del lirismo coral, que coincide con el
proceso de transformación del ditirambo en tragedia, la cual adoptará como tema
las hazañas de los héroes. Estesícoro influyó sobre Esquilo, el verdadero
creador de la tragedia griega.
3) El encomión (siglo VI a.C.) — Tiene su representante en Ibico, que canta fundamentalmente
a los héroes contemporáneos haciendo algunas referencias a los mitológicos; el
encomión es un canto en alabanza o elogio de un héroe.
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| Vista del estadio de Delfos utilizado en los Juegos Píticos |
4) El epinicio (siglos VI y V a.C.) — Es una forma del encomión, un canto triunfal a los
vencedores en los juegos atléticos. Sus representantes son los más grandes
poetas líricos griegos: Simónides de Ceos, Píndaro y Baquílides. Se clasifican
los epinicios según la clase de fiestas o juegos atléticos a que se refieren,
en: olímpicos, píticos, ístmicos y nemeos. En el epinicio pindárico podemos
distinguir tres partes fundamentales: una parte de actualidad, breve referencia
al triunfo en los juegos; en segundo término: digresiones míticas, mediante las
cuales el poeta se eleva de la familia del triunfador hasta sus antepasados,
relacionándolo con los héroes mitológicos y con las divinidades; finalmente,
una parte gnómica, consejos o enseñanzas morales.
El estilo
pindárico es pomposo, altisonante, magnífico. El vocabulario es flexible,
complejo, rico en metáforas e imágenes. El lenguaje es musical, muy sonoro.
[1] La lira se componía de un caparazón de tortuga como caja de resonancia
al cual se adosaban dos cuernos que en la parte
superior se unían por un puente donde se sujetaba un extremo de las cuerdas que
bajaban hasta el caparazón.
[2] El término poesía deriva del verbo griego poiéoo que significa hacer, fabricar,
producir, crear, inventar.
[3] Durante casi tres siglos (del 323 al 30 a.C.), Alejandría fue uno de los
centros culturales más importantes del mundo antiguo. Su famosa biblioteca
estimuló la erudición y el estudio sistemático de los textos clásicos.
[4] Palabra que etimológicamente
significa aire, canción.
[5] Etimológicamente, elegía
procede de elegos, caña, pues se
cantaba con acompañamiento de flauta de caña.
[6] La
palabra yambo procede de Yambé, nombre de una doncella que, según relata un
himno homérico, consoló a Deméter, haciéndola reír con sus bromas, cuando la
diosa vino a Eleusis buscando desesperadamente a su hija Perséfone, que había
sido raptada por Hades.
[7] Literalmente,
la palabra epigrama significa inscripción, pues procede etimológicamente de epi,
sobre, y de grama, letra. La palabra epitafio
significa inscripción sepulcral, pues proviene de epi, sobre, y tafos,
tumba.
[8] De melos, que significa canto.


