EL SIGLO DE ORO ESPAÑOL
Cuando finaliza la Edad Media, comienza para España el “Siglo de Oro”, una extensa época (casi dos siglos, XVI y XVII), durante la que las letras y las artes conocen en España un inigualado esplendor. Este período se divide en: Renacimiento (fines del siglo XV a comienzos del siglo XVI), Manierismo (segunda mitad del siglo XVI a comienzos del siglo XVII) y Barroco (principios del siglo XVII hasta 1680 aproximadamente).
El Siglo de Oro español nos sumerge en una época esencialmente paradójica, marcada por profundos contrastes y entrecruzamientos, los que se expresan en todos los órdenes: el florecimiento cultural acompañado de la decadencia político-social; un fideísmo y un proyecto consolidado de catequización colectiva y, al mismo tiempo, la difusión y aceptación generalizada de la superstición y de la magia; el dictamen de la fe frente al imperativo de la razón; la exaltación del arte puro, dirigido a una elite culta y selecta, frente a un arte complaciente con los gustos del vulgo, destinado al entretenimiento.
RENACIMIENTO
Las instituciones y los ideales característicos de la Edad Media comienzan a decaer después del 1300, surgiendo, en su lugar, nuevas formas de concebir la sociedad, de ver el papel del hombre frente al conocimiento, frente a sí mismo.
Esta época, tan malamente bautizada ya que su nombre alude únicamente a la revitalización de los ideales grecolatinos y, realmente, entraña mucho más, abarcó un número impresionante de realizaciones en todos los campos del saber e incorpora, fundamentalmente, un nuevo ideal de conocimiento: el humanismo.
El término humanismo implicó, para los habitantes de la época, el convencimiento de que solo la educación basada en la lectura de los clásicos, en el conocimiento de la historia y en la preocupación por todas las inquietudes intelectuales, podía dotar al hombre de una conducta pública y privada que atendiera, al mismo tiempo, a la elevación personal logrando el goce individual como, asimismo, al bienestar de la comunidad. El humanismo reúne pues, en sus aspiraciones y en sus logros, la destreza literaria, la erudición histórica y la sabiduría moral.
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| El nacimiento de Venus - Botticelli |
MANIERISMO
Se atribuye el surgimiento del Manierismo a la profunda crisis que conmueve a todo Occidente durante el siglo XVI en todos los campos: el político, el económico y, muy especialmente, el espiritual. En los fundamentos de esta crisis se encuentra una desilusión profunda respecto de las utopías que prometían transformar y mejorar las condiciones sociales y económicas de Europa, tales como la Reforma luterana.
El hombre manierista asiste a una profunda crisis del humanismo, de la armonía entre el orden de lo divino y el de lo humano, entre el cuerpo y el alma. Se trata de una pérdida de la fe en la posibilidad humana y racional de trascendencia y salvación, al igual que de la certeza de encontrar criterios ciertos sobre la realidad, sobre las fronteras precisas entre el ser y la apariencia.
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| Virgen del cuello largo - Parmigianino |
El Manierismo ha sido considerado como una estética de la deformación, de la exageración, de la ornamentación y de la complicación, basada en preconceptos intelectuales más que en percepciones visuales directas.
BARROCO
La palabra “Barroco” proviene del término portugués “barrueco”, que en el siglo XVI designaba una perla de forma irregular. A mediados del siglo XVIII, el vocablo comienza a aplicarse a las artes, con sentido despectivo, ligado con la extravagancia y la exageración de sus manifestaciones.
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| Las Meninas - Diego Velázquez |
Frente a tal estado de cosas el espíritu español adopta dos actitudes diametralmente opuestas: están, en primer lugar, quienes, movidos por una aguda conciencia de la dolorosa realidad, reaccionan con doloroso pesimismo, y, por otro lado, están los que buscan embriagarse con los placeres de una vida superficial o refugiarse en un mundo falso de bellas ilusiones y fantasías novelescas, cerrando los ojos a la realidad, indicando bien a las claras la alegre inconsciencia de la mayoría del pueblo español.
Al llegar el siglo XVII nada queda ya de la alegre confianza en la bondad de la Naturaleza. La vida deja de verse como una brillante fiesta en la que el hombre puede participar sin recelo con solo aceptar las leyes naturales, y se convierte en un doloroso problema.
La noción cristiana del pecado original se instala de nuevo en la mente de todos y la bella ilusión humanística de la bondad natural del hombre se quiebra para dar paso a un radical desengaño.
NOVELAS DE CABALLERÍA
Es en el Renacimiento cuando ese género tan medieval en espíritu y expresión alcanza su más alto grado de proliferación. En 1508 se publica en Zaragoza el primer libro de caballería impreso, el “Amadís de Gaula”, y a partir de ese momento ese tipo de novelas se convirtieron en el entretenimiento de todas las capas sociales, realidad esta que se refleja en el mundo ficcional que transita Quijote, en el que gran parte de los personajes tienen conocimiento de dichos libros.
El “Amadís” es la puerta con que se abre un nuevo género literario, porque adapta y nacionaliza la materia caballeresca, porque crea un caballero símbolo del más noble ideal del enamorado y porque, a partir de su mismo argumento, o siguiendo las técnicas narrativas, se crea un buen número de libros de caballería posteriores.
La estructura narrativa de estos libros es prácticamente igual en todos ellos: el caballero que es joven y hermoso, además de ser hijo de reyes o padres nobles (si no lo sabe lo descubrirá luego), enamorado de una distinguida señora, sale en busca de aventuras, corriendo grandes peligros, enfrentándose con rivales reales (otros caballeros) o fantásticos (gigantes, magos, etc.).
La actitud de Cervantes no es igual frente a todas las novelas de este género, pero, en general, su burla se basa en la falta de verosimilitud, en la medida que intentan hacer ver como ciertos disparates imposibles, hazañas que van más allá de toda medida, y la falta de calidad literaria manifiesta en el estilo, que se hace complicado con la sola razón de ocultar la carencia de argumento, y en el descuido en la forma en que la fábula va haciéndose por superposición de hechos, sin tener un desarrollo orgánico. Por todas estas razones los ataca, satirizándolos, en la novela “Don Quijote de la Mancha”.
UBICACIÓN DE CERVANTES
Cuando se escribió el “Quijote” (1605-1615) el mundo real no respondía en nada al planteado en la novela de caballería; los caminos estaban vacíos de héroes y, en su lugar, allí estaban los pícaros venteros, prostitutas, mercaderes cuyo código de honor era la obtención, de cualquier manera, del nuevo valor: el dinero. La novela recreará esa tremenda tensión entre la realidad presente y ese mundo heroico evocado.
La desilusión, transmitida a través de la ironía, es un elemento básico de la novela, aún cuando el humor acuda en ayuda del escritor y el lector.
ESTRUCTURA DE LA NOVELA
PRIMERA PARTE: 1605
Comprende esta parte una dedicatoria al Conde de Lemos, un prólogo, una colección de poemas laudatorios, y la narración propiamente dicha, articulada en cincuenta y dos capítulos.
En este momento de la narración se fijan ya las normas de la “locura” del personaje, su ansiedad de “vivir la literatura”, y la prescindencia de los datos que la realidad le aporta, así como los altos fines que busca lograr con su acción.
La segunda salida es precedida por un capítulo en el que cura, barbero y ama, registran y queman gran parte de la biblioteca del hidalgo, en la confianza de que eliminando las causas (libros de caballería), cesará el efecto (locura). A partir de esta segunda incursión, Don Quijote estará acompañado por Sancho, su fiel escudero, lo que permitirá al autor la confrontación entre dos puntos de vista tan dispares, el uno cargado de todo aquello que la literatura ha puesto en su interior, el otro directamente vinculado con lo real.
SEGUNDA PARTE: 1615
Entre la publicación de las dos partes del “Quijote”, aparece una novela del mismo nombre firmada por Alonso Fernández de Avellaneda, en el año 1614. Probablemente la aparición de esta apresuró la publicación de la obra de Cervantes y determinó el final de la misma, la muerte del personaje, para así evitar una nueva apropiación.






