El Evangelio según Mateo inicia el Nuevo Testamento. Considerado como el más antiguo, es el más citado por los Padres y Doctores de los primeros siglos.
Según un testimonio del siglo III, habría sido terminado cuando Pedro y Pablo predicaban en Roma, es decir, alrededor del año 64.
FUENTES
La versión de Mateo tendría como fuente la experiencia personal del Evangelista y la catequesis oral o evangelización primitiva. El planteamiento y la distribución general provendrían de la catequesis que, junto con el conocimiento directo de los hechos, habría proporcionado el material o contenido.
También cabe la posible utilización de redacciones anteriores, parciales y anónimas, de algunos episodios de la vida de Jesús, como podría ser un primitivo relato de la Pasión.
TEMA
El Evangelio tiene como tema a Jesús de Nazaret, cuyos hechos y doctrinas se presentan sostenidos en una trama biográfica que incluye muy pocos detalles y abarca solo breve lapso de su vida.
DESTINATARIO Y FINALIDAD
El Evangelio fue, seguramente, destinado a los hebreos en principio y extendido después a los judíos de la diáspora y a los gentiles, y tuvo como finalidad demostrarles que Jesús era el Mesías esperado por Israel, y que en él se cumplían todas las profecías.
Destinatario y finalidad influyen en la adopción de determinada forma y en su contenido: es el Evangelio que contiene más hebraísmos y arameísmos; el que utiliza más expresiones típicas como “pueblo elegido” y “ciudad santa”; el que conserva y usa más veces perífrasis y circunloquios, fórmulas con las que los hebreos sustituían, por respeto religioso, el nombre de Dios; omite, asimismo, aclaraciones o explicaciones acerca de hechos, cosas, lugares o costumbres que debían ser del conocimiento de los judíos o de fácil comprensión para los mismos. Abunda en citas del Antiguo Testamento y busca destacar, al vincularlas a Jesús, que a él se referían proféticamente. La genealogía que incluye se remonta a Abraham, y no hasta Adán como la que aporta Lucas, como si solo quisiera señalar la relación de Jesús con el Patriarca, raíz del pueblo hebreo, y con las promesas a él hechas.
DOCTRINA
Dos son los temas fundamentales de Mateo y ambos están íntimamente relacionados entre sí: Jesús como Mesías y el advenimiento del Reino de Dios.
En el primer aspecto, se preocupa por destacar todos los hechos y palabras de Jesús, y las circunstancias a él referidas que respondan, de alguna manera, a profecías u otros textos del Antiguo Testamento vinculables al Mesías. Establece, así, una especie de presentación paralela de la realidad cumplida y del anuncio profético, relacionándolos con frases como “para que se cumpliera la profecía” o “según estaba anunciado”.
En lo atinente al Reino, es necesario formular ciertas precisiones para comprender el alcance que el Evangelista da al término. Mateo usa la expresión en un triple sentido: el establecimiento en la tierra de una nueva Ley y de una nueva Alianza (mesiánicas), la vida feliz de los justos en ultratumba, y la vida interior, en paz y en gracia, del seguidor del Mesías o buscador del Reino.
ESTRUCTURA
El texto de Mateo presenta una clara organización estructural en torno a cinco discursos. Cada uno de ellos está precedido por una sección narrativa que prepara, anticipa o explica la subsiguiente exposición doctrinaria.
A manera de prólogo, el autor pone dos capítulos llamados “de infancia”, y como epílogo, añade tres más que narran la pasión, la muerte y la resurrección de Cristo.
COMPOSICIÓN
El eje de la composición debe ser buscado en la finalidad perseguida por el Evangelista: demostrar que Jesús es el Mesías en quien la antigua Ley encuentra su razón, su perfección y su acabamiento. Para lograrlo, Mateo ha debido realizar un doble proceso: la selección dentro de un vasto material disponible de los elementos más eficaces para el logro de su propósito, y su ordenamiento acorde al fin. Para probar la identidad de Jesús y el Mesías, el autor recurre constantemente al Antiguo Testamento.
En síntesis, en el Evangelio según Mateo, la composición se rige por la finalidad perseguida, lo que origina su triple característica: la selección y el ordenamiento del material de acuerdo a un plan prefijado, sin tener en cuenta las circunstancias ni el orden cronológico de los hechos o discursos; la reelaboración del discurso mediante la unión de varios textos según relación temática; la abundancia de citas del Antiguo Testamento.
Esta composición y el análisis de los textos revelan mayor fidelidad formal en los discursos y parábolas, y más libertad en lo puramente narrativo.
PROCEDIMIENTOS LITERARIOS
En los discursos, no es el Evangelista sino Jesús quien habla y, por tanto, es su estilo personal el que aparece, con el manejo de las formas propias del género, de la lengua y de la época.
En primer lugar, son discursos que suponen un público especial: los semitas no son proclives a la especulación filosófica ni a los conceptos abstractos; por esto, la oratoria es rica en ejemplos, parábolas, alegorías, procedimientos que llevan de lo particular, de lo concreto, de la vivencia de hechos reales o imaginarios, al principio general.
Es un público culto pero sencillo; por esto el discurso abunda en imágenes, en metáforas, en comparaciones tomadas de lo cotidiano, de la experiencia habitual, y el léxico es simple, a menudo pintoresco. La cultura de ese pueblo proviene del Antiguo Testamento, tal es la razón de las constantes referencias al mismo, no solo para indicar una continuidad doctrinaria sino como procedimiento didáctico, útil para la enseñanza y el aprendizaje.
El semita es exagerado, dado a la hipérbole y a la paradoja, no a las que revelan un complejo proceso mental, sino a las que sorprenden inmediata y directamente por su notoria violación del orden conocido. Jesús usa con maestría ambos recursos, así como la sentencia, el apostrofe, la pregunta que obliga a pensar una respuesta cuya formulación no se exige, pero que transforma al oyente pasivo en interlocutor atento, y que puede, si el caso lo requiere, conducir al dialogo.
Finalmente, y como características que lo vinculan a toda literatura bíblica, encontramos el paralelismo de ritmo y de ordenamiento, los agrupamientos en series numéricas, y la forma sentenciosa que origina aforismos de condensada sabiduría y fácil memorización.
